Preparación física para el apocalipsis zombie

Aunque ya llegamos demasiado tarde para la operación bikini de este año, esperemos que no lo sea también para prepararnos físicamente para el Apocalipsis Zombie.

Normalmente nuestra forma física no suele ser la más indicada para salir airosos de las situaciones que nos encontraríamos en caso de Apocalipsis Zombie. Años de sedentarismo, inactividad y copiosas comilonas de poco saludable, pero eso sí, sabrosísima comida basura, han dejado sepultadas bajo una generosa capa de grasas saturadas nuestro potencial atlético. Pero eso no es lo peor.

Lo peor no es solo que no somos conscientes de ello, o que no le demos la debida importancia, sino que además solemos sobreestimar nuestro verdadero estado físico.

Que nadie se confunda, no se trata de seguir una determinada tendencia estética, ya que cada uno tiene las características físicas que tiene, sino que se trata de potenciar al máximo las capacidades físicas de las que se dispone y minimizar los defectos, para de esta forma estar en las mejores condiciones para salir airosos en nuestra lucha por la supervivencia contra los zombies.

Esto no quiere decir, como todo en esta vida, que categóricamente una persona con mal estado físico vaya a acabar convirtiéndose en comida para los zombies mientras una persona en buen estado físico vaya a sobrevivir invariablemente, pero lógicamente el segundo tendrá mayores posibilidades de sobrevivir que el primero.

De ahí la importancia de prepararse y estar en una buen condición física. Pero no son los únicos beneficios que podremos obtener.

Beneficios de estar en una buena condición física

Poseer una buena condición física no solo nos servirá para tener más posibilidades de sobrevivir en caso de ataque zombie, sino que también nos resultará provechoso en nuestro día a día.

Preparación física para el apocalipsis zombie

Estar en una buena o razonablemente buena condición física nos aportará:

– Mejorar los reflejos y la coordinación así como la agudeza sensorial y mental.

– Ayudar a rebajar el estrés, prevenir el insomnio y regular el sueño.

– Aumentar nuestra resistencia cardiovascular y nuestra resistencia y fuerza muscular.

– Mejorar la flexibilidad, la movilidad y el aspecto.

Tal y como se puede apreciar, todo son ventajas, así que no hay excusa posible para no empezar ahora mismo a prepararse físicamente. Eso sí, se ha de hacer de una forma progresiva y de acuerdo con nuestro estado físico actual el cuál, tal y como he mencionado al principio del artículo, suele ser sobreestimado por la mayoría de nosotros.

Por ello resulta crucial que establezcamos de forma totalmente imparcial y objetiva cuál es nuestro estado físico inicial, confirmando de paso que no tenemos ningún impedimento grave que nos limite o impida llevar a cabo nuestro programa de preparación física para el Apocalipsis Zombie.

Así que, antes de nada, lo más importante es realizar un sencillo examen médico que determine si estamos preparados para someternos a los fuertes esfuerzos que conlleva la preparación física.

Examen médico

Este examen, que no debe substituir jamás el criterio de un facultativo, se compone de dos partes, un cuestionario médico y unas sencillas pruebas.

a) Cuestionario médico

Responde a las siguientes preguntas:

1) ¿Has padecido alguna vez del corazón, la tensión o algún problema cardiovascular?

2) ¿Existen antecedentes de enfermedades cardíacas en tu familia?

3) ¿Has tenido alguna vez episodios de dolores en el pecho aparentemente sin causa, asma o bronquitis?

4) ¿Padeces frecuentemente dolores de cabeza, mareos o vértigos?

5) ¿Te encuentras en periodo de recuperación de alguna enfermedad u operación?

6) ¿Tomas actualmente algún fármaco o medicación?

7) ¿Sientes dolor o tienes alguna limitación de movilidad en alguna articulación?

8) ¿Eres excesivamente grueso o delgado?

9) ¿Tienes más de 35 años y nunca has practicado deporte?

10) ¿Crees que existe algún condicionante médico u otro factor que pueda afectar a tu preparación física?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es positiva (SÍ), consulta a tu médico antes de realizar ningún tipo de ejercicio físico.

b) Pruebas físicas

Tras rellenar el cuestionario y no obtener ninguna respuesta positiva, puedes realizar estas sencillas pruebas físicas que te ayudarán a determinar si necesitas consultar a tu médico antes de realizar ningún tipo de ejercicio físico.

1) Pulso en reposo: Coloca los dedos índice y corazón en la arteria carótida del cuello o en tu muñeca y calcula tu pulso en reposo (cuenta las pulsaciones durante 15 segundos y multiplica el resultado por 4). Se considera como aceptable tener un pulso en reposo igual o inferior a 80 pulsaciones /minuto.

2) Tensión: Mídela con un aparato específico o acude a un profesional. Se considera normal una tensión sanguínea de 120/80. Por encima de ésta, o muy por debajo, puede correr riesgo al realizar deporte.

3) Grasa corporal: La grasa corporal normal y aconsejable se ha establecido que no debe sobrepasar el 15% en los hombres ni el 25% en las mujeres (% relación grasa/ peso total). La mejor manera de determinarla es mediante el uso de un plicómetro o un aparato de impedancia eléctrica, pero a falta de estos útiles tan especializados, de forma orientativa puede pellizcarse el lateral de la cintura, vamos, el michelin de toda la vida, y medir el grueso de grasa que tenemos entre los dedos. Si este es inferior a 2’5 cm es aceptable, si no, se debería consultar al médico.

Preparación física para el apocalipsis zombie

4) Prueba de los escalones: Esta prueba permite calcular la resistencia cardiovascular del individuo a ella sometid@, aunque solo es aplicable a personas entre los 15 y 40 años de edad. Consiste en subir y bajar a un ritmo enérgico durante 5 minutos un banco de unos 40 centímetros de altura y posteriormente calcular el pulso. Si este es inferior a las 140 pulsaciones /minuto, se considera que no corres riesgo al practicar deporte; en caso contrario, consulta con tu médico.

Una vez finalizado este examen médico y realizada la consulta pertinente a un especialista, descartando así cualquier problema de salud que nos impida realizar deporte, podemos pasar a determinar nuestro nivel de forma física actual mediante un sencillo examen físico.

Examen físico

Descartada cualquier patología que nos impida realizar grandes esfuerzos físicos, podemos pasar a poner a prueba nuestra resistencia muscular y cardiovascular, determinando nuestro estado físico inicial, mediante la realización de cinco sencillas pruebas:

1) Flexiones de brazos: Ponte boca abajo, sosteniendo el peso de tu cuerpo con los brazos estirados y las manos colocadas separadas una distancia igual a la amplitud de tus hombros (vamos, que las coloques justo a debajo de tus hombros). Las piernas estarán completamente estiradas y los pies juntos.

Manteniendo el cuerpo recto y tenso, bájalo lentamente flexionando los brazos hasta casi tocar el suelo con el pecho y luego súbelo rápidamente estirando los brazos hasta que estén completamente extendidos.

Realiza el mayor número de repeticiones que puedas, hasta no poder realizar correctamente más.

2) Abdominales: Tumbado con las rodillas flexionadas unos 90º, coloca los dedos entrelazados detrás de la nuca. Realiza un movimiento de incorporación, sin levantar los pies del suelo, hasta que hagas contacto con las rodillas. A continuación vuelve a estirar el cuerpo hacia abajo asegurándote que las manos toquen el suelo al terminar el movimiento.

Preparación física para el apocalipsis zombie

Realiza el mayor número de repeticiones que puedas en un periodo de un minuto.

3) Flexiones de piernas: también denominada flexión e incorporación o flexión militar, consiste en partiendo de una posición derecha con los pies juntos y los brazos estirados en el lateral del cuerpo, se pasa rápidamente a una posición de cuclillas con las manos apoyadas en el suelo (separadas la anchura de los hombros, aproximadamente). Después, también de forma rápida y enérgica, se estiran las piernas impulsando los pies hacia atrás (aguantando el peso del cuerpo con las manos). Una vez estiradas las piernas, se retraen enérgicamente volviendo a la posición de cuclillas, momento en el que nos volvemos a incorporar rápidamente.

Realiza el mayor número de repeticiones que puedas en un periodo de un minuto.

4) Flexiones en barra fija (o dominadas): colgado de una barra o agarre horizontal con los brazos completamente estirados, y preferiblemente sin tener punto de apoyo para los pies, se sube el cuerpo traccionando con los brazos de tal forma que la barbilla pase por encima de la barra o agarre y el pecho haga contacto con él. Posteriormente se desciende el cuerpo de forma que los brazos vuelvan a quedar completamente estirados. El movimiento de subida ha de ser más rápido que el de bajada y se ha de realizar sin tomar impulso ni doblar rodillas.

Realiza el mayor número de repeticiones que puedas, hasta no poder realizar correctamente más.

5) Carrera de 2500 metros: una vez determinada correctamente una distancia de 2500 metros en un trazado lo más llano y recto posible, recórrelo corriendo lo más rápido que puedas, recordando que no se trata de realizar un spring que te deje exhausto a los 10 segundos, si no que se trata de mantener una velocidad lo más constante posible durante todo el recorrido.

Cronometra el tiempo que tardas en realizar el recorrido.

Una vez realizadas todas las pruebas, compara tus resultados con los de la tabla adjunta para poder determinar tu estado actual de condición física:

Preparación física para el apocalipsis zombie

 

Artículo escrito por The Zombie Survival Society

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